1 octubre, 2015

¿Cómo mata tu coche?

¿Sabes por qué los directivos de Volkswagen han sido testigos de la defenestración casi completa de su gran compañía? Te lo resumo en una frase: No han leído GoodByeMrBurns.

Si lo hubieran hecho, se habrían dado cuenta de que la RSE y la RSC no es una modita pasajera de cuatro hipsters con síndrome de elfo de los bosques. Es el resultado de aprender de los errores del pasado en lo que a sostenibilidad se refiere. Esto es serio, compañeros. Decía Huxley que “la lección más grande de la historia es que nadie aprende lecciones de historia”.

Aparte de mis argumentos, de mis datos y mis quejas, de mi puesta en escena en definitiva, GoodByeMrBurns ha tenido la suerte de poder entrevistarme con personalidades de este campo durante el tiempo que llevo a trote, y todos han concluido lo mismo: la RSE tiene cada vez más fuerza, es una deriva obligada, un destino ineludible. Aquí el que no hace las cosas bien, va a palmar, empresarialmente hablando.

Vamos al grano, que si no me va a salir un post demasiado grande. Recibí la noticia de la manipulación de los motores Volkswagen con una mezcla de tristeza, asombro y euforia. Tristeza porque no es algo muy divertido descubrir que el motor trucado emitía 40 veces  más óxido de nitrógeno a la atmósfera del que especificaban. Asombro, porque todavía hoy (una semana después de la noticia), no me entra en la cabeza que la cúpula directiva de un gigante del motor tome una decisión tan subnormal. Y euforia, porque el hecho de que hayan perdido 25.100 millones en dos días, de que se haya iniciado un carrusel de dimisiones de los peces gordos, y que el valor bursátil de la empresa sea ahora mismo de un tercio del que era hace unos días, pone de manifiesto que la RSC no es únicamente un valor de postín, un lavado de cara: tiene que ser, y en este caso ha sido, uno de los valores fundamentales de la empresa.

Es como uno de esos vídeos de jackass en el que un joven skater intenta saltar una letrina portátil tomando impulso de una rampa fabricada con cuatro tablas. Acaba en el suelo, con un tremendo golpe, y todo el contenido de la letrina desparramado por doquier. En otras palabras: ¿qué esperabas, anormal?

La cosa no acaba ahí. Los gigantes no caen sin aplastar a nadie al tocar el suelo. Los directivos de BMW, Audi, Seat, Porsche y los que quedan por salir, no consiguen dormir tranquilos.

La caída en barrena de Volkswagen no puede ser comparada con medidas de campos de fútbol, pero es muy fácil de entender: estamos hablando de una compañía que obtuvo en 2014 10.847 millones de beneficio a un crecimiento del 20% con respecto al año anterior, y que en sólo 48 horas después de la noticia perdió con creces los 23.000 millones que esperaba ganar en el ejercicio 2015 – 2016.

Me he dado cuenta de que en los medios, cuando a uno lo llaman “ciudadano de a pie”, realmente quieren decir “un idiota despreocupado”. No es tu caso, claro. Tú lees GoodByeMrBurns, pero no está de más que te recuerde por qué el truquele de Volkswagen da más grima que otra cosa.

La normativa que estos infraseres se saltan a la torera existe por algo. Los óxidos de nitrógeno son gases tóxicos e irritantes, que entre otras cosas son los causantes de la lluvia ácida, dañan los pulmones y las vías respiratorias. No te hablo de un catarro, te hablo de cáncer, my friend. Sí. El motor diésel está catalogado como cancerígeno y causante de problemas cardiovasculares desde 1988. De ahí esa prisa que se han tomado en Europa para ir eliminando los coches antiguos, para renovarlos por otros nuevos que cumplan la normativa, que en el caso de Volkswagen han resultado ser un auténtico fraude. La cifra, hoy por hoy, está en algo más de 11 millones de modelos trucados en nuestras calles. A medida que se confirme el contagio de otras marcas, el número no dejará de crecer.

En el mundo, el cáncer de pulmón se diagnostica en una cifra de alrededor de 1.600.000 personas al año, siendo el tipo de cáncer más devastador y que más aumenta cada año. Las cardiopatías isquémicas (donde hay un desequilibrio entre el suministro de oxígeno y la demanda cardíaca) ocupan el triste primer puesto, con casi 7.400.000 personas.  En las carreteras, debido a accidentes de tráfico, mueren alrededor de 1.200.000 personas. Así que ya sabes cómo mata tu coche.

Esto es un toque de atención de proporciones bíblicas, y no sólo a la industria del automóvil. Señores, hay que invertir en RSE, y no para abrir un departamento guay dentro de la empresa, que busque ONG a las que derivar un poco del beneficio o se saque fotos con personas que necesiten acción social. No necesitamos una campaña que destine un dinero a plantar un árbol una vez cada 10 años. Estamos hablando de integrar la RSE, de que la empresa respire, sude y sangre RSE . De hacer las cosas bien, maldita sea, que no es tan difícil.

1 comentario

  • […] Londres está subiendo puestos rápidamente en el ranking de mala calidad del aire, y gran parte de la culpa de esto la tiene el uso masivo del coche como vehículo de transporte. Aunque aquí, en el sur de Europa, siempre hemos visto a los londinenses como adalides del uso del transporte público y apartados de la cultura del automóvil, un reciente informe ha devuelto que alrededor de 10.000 personas mueren cada año en la capital inglesa por la mala calidad del aire, contaminado principalmente con NO2. Recuerda este post […]

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