En esta entrevista de la serie Barcelona que os he venido trayendo en los últimos meses, charlamos con Patricia e Isma, fundadores de una tienda de moda muy especial. Se trata de Parrup, se definen a sí mismos como una Concept Store alternativa y ética. En lo general, Parrup no es más que el ejemplo práctico de que es posible cambiar el mundo sin tener excesivas pretensiones, desde tu rinconcito, siendo firme y teniendo las cosas claras. En lo concreto, Parrup es una tienda que evita la confección Made in Asia y apuesto por lo local.

Goodbye, Mr. Burns. Dejémonos de rodeos. La primera en la cara, como a mí me gusta: ¿Qué alcance real tiene toda la carga ética que queréis dar a vuestro negocio para que le colguéis la etiqueta con esa facilidad?

PARRUP. La cuestión es que hemos lanzado el proyecto en base a esa ética, hasta el punto de que incluso se ha nutrido de ella. Es decir, aunque el hecho de que estemos cualquiera de los fundadores aquí hace que funcione, nuestra presencia no es realmente imprescindible. Nuestros diseñadores ya saben cómo tienen que trabajar con nosotros y nosotros con ellos, así que las cosas que vendemos no pierden la fuerza del proyecto. Siempre tenemos estos filtros: las prendas tienen que estar muy bien hechas, no debe haber sufrido nadie en el proceso, el impacto medioambiental es el menor posible, está hecho por personas bien pagadas. O por lo menos que consideraríamos dentro de lo normal, lo mismo que querríamos para nosotros. Las condiciones de los Made in Asia son avergonzantes, rídículas, patéticas e inhumanas.

GbMB. ¿Y la rentabilidad? ¿Tenéis que luchar contra eso? No nos engañemos, si compráis a proveedores que ponen coser niños chinos de sol a sol obtendríais un beneficio económico mayor.

PARRUP. ¿Estás seguro? Nosotros realmente no lo sabemos. Con este producto de calidad, que no es calidad extrema rollo joyería de hiperlujo, y con estos materiales que tienen vida, obtenemos la fuerza real que tiene Parrup. No buscamos tanto la rentabilidad económica. Si fuera así, intentaríamos buscar un producto mucho más caro o mucho más barato, para el alto público o el bajo público. Hay que pensar que si compras muy barato, alguien lo ha pasado mal. A alguien pilla este bajo coste. Hay que hacer esta reflexión.

GbMB. Me suena un poco a discurso de artista, “lo importante es la filosofía del producto”. Hablemos en plata: esa filosofía es un valor añadido que atrae clientela. ¿Sí o no? ¿Se nota todo esto que contáis cuando el cliente entra en la tienda?

PARRUP. Durante los dos primeros años, hemos invertido muchos esfuerzos en que la gente perciba eso como argumento de venta. Y al cabo de ese tiempo, nos dimos cuenta de que lo que realmente importa es que el producto se venda solo. Que sea tan chulo que se venda por lo que es. Después, como valor añadido (no primario), le metemos toda la carga ética. No hay que dar lecciones a la gente: no les gusta. Si le dices: compra eso porque es ético, no funcionará. El producto tiene que ser apetecible. No hay que luchar tanto en dar a conocer el valor de la cosas sino dárselo a descubrir una vez que el producto les haya gustado.

GbMB.  Es interesante lo que comentas. Pero en la práctica, ¿cómo lo hacéis?

PARRUP. Pues fácil, si a la persona no le interesa que le cuente el valor ético de una prenda, no se lo digo. Eso lo notamos sobre todo al cambiar de tienda. Antes, en el antiguo local, teníamos unas pizarras que explicaban todo esto que comentábamos a modo de mensaje. Cuando nos mudamos aquí decidimos abandonar eso. Y sin embargo, la tienda rezuma estos valores. No sabes muy bien por qué, pero intuyes que aquí las cosas no se hacen como en otro tipo de negocios del sector.  No queremos educar a la gente.

GbMB. Y con el cambio del local, en esta zona turística, ¿qué tipo de cliente es vuestro fuerte? ¿Se fija el extranjero en vuestro concepto de negocio? ¿Notáis el cambio de temporada turística?

PARRUP. El turista que está de paso viene a ver la Barcelona que quiere ver, que le han vendido, no a complicarse la vida con historias éticas. Viene a pillar descuentos,  a emborracharse y compra tanto aquí como en Zara. Si compra aquí, es porque las cosas que hay le molan. Nosotros podríamos decir que vivimos del turismo, aunque el consumidor local se ha incrementado notablemente en los últimos tiempos. Tal vez a ojo no podamos decir que hay un 50-50%, pero anda cerca.

GbMB. Antes de seguir hablando de guiris, quiero haceros la pregunta clásica: ¿Es Barcelona un lugar en el que una empresa con un fuerte aire social como la vuestra puede progresar?

PARRUP. No creo que Barcelona ayude, sino nuestra generación. Lo que sí sucede es que nuestra generación es la que está levantando Barcelona. Aquí nuestro protagonismo es esencial. Es el tipo de gente que mueve la ciudad, no la ciudad en sí. Hay menos que perder porque no hay pasta, así que se pueden hacer las cosas bien. Está renaciendo el ecosistema de marcas que ya había antes de las multinacionales, donde el volumen de producción es tan alto que resulta invendible. Nada de superstocks para hacer luego ventas de outlets o rebajas. Todo el mundo quiere crecer, pero no quieren hacer una marca que venda en todo el mundo y sea competencia de las grandes marcas. No es tanto “luchar contra esto que está hecho en China, sino comprar esto porque está hecho aquí”.

GbMB. Tal vez ese concepto no parezca tanto una alternativa al rollete mainstream de las grandes marcas, sino una tendencia. O por lo menos, eso es lo que nos parece detectar aquí.

PARRUP. Yo espero que sea una tendencia, y no una moda, aunque se me parece más a lo segundo. Hemos conseguido que todo esto crezca. ¿Y ahora qué? Parece que los derroteros comerciales hablan de una especie de Candem Town en Barcelona, pero para eso la ciudad tiene que ayudar.

GbMB. Justo. Y esa es la pregunta: ¿ayudas institucionales? ¿Qué límites encontráis? Supongo que se habrá notado el cambio de Colau.

PARRUP. Cero y menos. Colau es un personaje como cualquier otro. Es un político. Es un trabajador que tiene que gestionar nuestro dinero y punto. Siempre que hemos hecho algún evento aquí tenemos que estar al tanto de la policía, aunque no haya música. No hay apoyo, ayuda. Pagamos los IVAs y las cuotas de autónomos como todos. Al no tener ayuda, no la buscas.

GbMB. Y en España, ¿hay una conciencia emergente de este rollete?

PARRUP. El concepto social/ ecológico en España no es un valor positivo. Se identifica más bien con algo de baja calidad. La cultura es así. En esto, sí es verdad que Barcelona es más sensible al negocio ético que en el resto del país.

GbMB. ¿Dónde os gustaría que estuviera Parrup dentro de dos años?

PARRUP. Surfeando en la ola. Aguantando el tirón e incluso creando empleo. No preocupándonos por sobrevivir, sino por avanzar. Por imaginar lo ideal, vamos. La tienda no para, funciona, pero la rentabilidad es una cuestión limitada por el sistema económico, y así estamos. Querríamos olvidarnos un poco del tema económica y buscar ser mejores, tener una dinámica con más soltura. Sobrevivir económicamente de esta manera es agotador. Se aprende mucho, pero es agotador.

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