Hasta ahora, Goodbye, Mr. Burns ha intentado acercaros proyectos de innovación social en empresas, para tratar de descubriros que se pueden hacer las cosas bien, ganar pasta y cambiar el mundo. Hoy, sin embargo, vamos a tratar con una entidad diferente. Se trata de una cooperativa, que si bien es también fruto de la iniciativa privada, tiene una forma jurídica que la separa de un empresa al uso y la acerca más, quizás, a una ONG. Se trata de Sommobilitat, y su manera de ver el cambio en los medios de transporte personales. Si quieres saber más de ellos, cosa que te recomiendo, sigue leyendo. Ricard Jornet, responsable del proyecto nos contó muchas cosas interesantes.

Goodbye, Mr. Burns. Sommobilitat es, a nuestros ojos, sinónimo de movilidad, cooperativismo e influencia positiva en el medio ambiente. ¿En qué nos equivocamos?

SM.  Yo diría movilidad sostenible, y añadiría el colaboracionismo al cooperativismo, que es un punto que mola bastante. Tal vez el hecho de apostar por crear comunidad en el entorno de las nuevas tecnologías sea otro punto fuerte. Otro pilar.  Queremos crear una comunidad de gente que quiera cambiar su movilidad para poder ofrecer servicios y productos que lo permitan. Por ejemplo, compartir vehículos eléctricos como motos, bicis, coches y furgonetas. Arrancamos con el coche porque es el más usual, pero seguimos trabajando para ofrecer el resto de posibilidades.

GBMB. Todos los medios de transporte de los que hablas se basan en el car sharing, ¿verdad?

SM. Dependiendo del medio sí. De ahí lo de movilidad sostenible. Ofrecer, por ejemplo, la compra de bicicletas eléctricas como producto para esa comunidad sería un objetivo que puede estar en nuestro punto de mira.

GBMB. Suena un poco extraño eso de bicicletas eléctricas, te confieso. ¿No es más sostenible una bicicleta de toda la vida?

SM. Hay mucha gente no quiere sudar. Una de sus ventajas es precisamente esto. A veces vas con prisa, hay subidas y tienes que apretar. Las bicicletas eléctricas lo solucionan. Hace poco, por ejemplo, hicimos una compra colectiva de estas bicicletas en toda España. Poco a poco, aquí en Mataró, donde tenemos una marca de bicicletas eléctricas, ves que cada vez más gente coge estas bicicletas para ir a trabajar o incluso a dejar a los niños en el cole. La idea sería, entonces, que si una persona que usa la bici eléctrica necesita un coche, se lo podamos ofrecer en renting. La base, entonces, es la comunidad. Partimos de ahí. Por mucho que lances un servicio, si no tienes una masa crítica de personas a las que se lo puedas ofrecer, no tiene mucho sentido llevarlo a cabo.

GBMB. Es decir, que todo el que quiera cambiar su forma de moverse por el mundo, debería hacerse socio de vuestra cooperativa.

SM. Hacerse socio o seguirnos por el Facebook, Twitter o boletín. La cuestión es estar en contacto.

GBMB. Barcelona siempre ha sido un punto donde el cooperativismo se ha practicado mucho, aunque vuestra idea parece que va un poco más allá. ¿De dónde surgió? ¿Os veis continuadores de la herencia de la ciudad o unos bichos raros? 

SM. Nuestro modelo es la cooperativa Som Energia, que es un modelo que nos gusta. El cuidado al usuario y el planteamiento de ofrecer servicios escalables a todo el territorio, son una auténtica referencia. Som Energia tiene grupos locales que se replican en el territorio y, básicamente, es lo que buscamos conseguir ofreciendo servicios digitales a nuestra comunidad. Conocíamos Som Energia desde dentro, y aplicamos su visión para, en lugar de cambiar el modelo de mercado eléctrico, cambiar el modelo de movilidad.

GBMB. ¿Cuál sería ese modelo malo, que no os gusta, según vosotros?

SM. El cochecentrismo. El coche es la base. Pero nuestra apuesta es: el coche es una opción más, a ser posible la última, y que sea eléctrico y compartido. Salimos del coche de gasolina y del coche en propiedad.

GBMB. Todo lo que me cuentas está genial, pero: ¿vosotros en qué os diferenciáis? Ya han llegado varios kilómetros de carril bici a la ciudad,  Avancar, la “cultura barri” en general. Hay muchas iniciativas en este sentido.

SM. Lo que aportan las cooperativas sin ánimo de lucro a los negocios donde entran es el valor estratégico. Tu focus no es el negocio (el dinero), sino aquello que crees que está mal. En nuestro caso, la movilidad. Gracias a eso, la cooperativa puede llevar a cabo proyectos que quizás no son muy viables económicamente, pero que tienen un impacto muy positivo en el cambio de ese modelo. Al decidir dónde invertimos, no nos debemos al beneficio, sino a nuestra misión. Es verdad que esta forma cooperativista tiene menos posibilidades de conseguir dinero para sus proyectos. Al menos “a priori”. Pero también tener esa misión y visión social consigue que la gente se implique más.

GBMB. ¿Lo habéis notado? ¿Hay mayor implicación?

SM. Lo que sabemos es que hay mucha gente con ganas de ayudar. Nosotros no lo hemos experimentado, porque todavía estamos pendientes de poner en escena un llamamiento para comprar coches eléctricos y dedicarlos al car sharing, pero Som Energia, sin ir más lejos, sí que lo ha visto. La respuesta de la gente fue un éxito total. 840.000€ en dos horas. Es un ejemplo que demuestra lo que decimos. A día de hoy, a partir de una encuesta con una participación del 10% de sus socios, descubrieron que su capacidad de inversión es de 30 millones de Euros.

GBMB. Y si no te preguntara como cooperativa, sino como emprendedor, ¿crees que dar ese toque social como valor añadido puede causar los mismos efectos a tu empresa?

SM. Te lo contesto, si quieres, como si fuera emprendedor. Pero tengo muy claro que el hecho de que seamos una cooperativa sin ánimo de lucro es lo que hace viable asumir los grandes retos que tenemos por delante.  Si fuéramos una startup creo que podríamos levantar capital (está todo muy caliente), pero nuestro recorrido sería menor. Nosotros arrancamos más lento, pero llegamos más lejos, más profundo.

GBMB. ¿Y qué opinión tienes de las empresas que incorporan esta visión social? ¿Es una moda pasajera? ¿Hasta qué punto crees que es un movimiento que llega para quedarse?

SM. Siento que, en un unos años, las empresas que no tengan un enfoque sostenible y social sufrirán más. Cada vez más, la sociedad va a pedir a las empresas que tengan un impacto positivo, que evalúen y tengan en cuenta los impactos negativos, que cuiden al usuario, etc. Eso ya está pasando, y mucha culpa la tienen las redes sociales. Cualquier mala experiencia se comparte, y a las empresas les duele bastante. Ya sólo por este motivo, están cambiando. Todo tiene que ser más transparente. No creo que sea una moda. Tal vez tenga picos de actividad, pero la tendencia será a más. El éxito de las pequeñas empresas con valor social es el que espabila a las grandes, y lo convierte en el verdadero elemento transformador. El consumo crítico es la mejor manera de cambiar el mundo. Personalmente, no tengo ninguna duda.

GBMB. El hecho de ser colaborativos ha conseguido que tengáis acceso a financiación o a apoyos que tal vez una iniciativa puramente privada no habría conseguido. Dime, ¿qué papel han tenido las instituciones en vuestro proyecto? ¿Ha sido un apoyo real?

SM. Planteamos todo el proyecto para no tener que depender de la administración pública, pero sí que es verdad que si por el camino encontramos alguna sinergia con ella, no la despreciamos. Principalmente, no queremos montar el proyecto en base a la administración pública por un tema de timing. También es verdad que estamos en una fase de proyecto un poco larvaria, así que hasta que no tengamos pruebas piloto contrastadas, listas para ser replicadas, no tiene mucho sentido ponerse en contacto con las instituciones para trabajar con ellas.

GBMB. Hablas de fase larvaria. Amplíame eso un poco. ¿Qué estáis haciendo ahora, antes de expandiros?

SM. Ahora estamos en el proceso de réplica, en crear estos grupos locales. Primero vamos al barrio o al pueblo, damos unas charlas para dar a conocer el proyecto, y en una segunda fase se mandan pósters o boletines a los sitios en los que hemos estado para que la gente diga quién quiere ser usuario y cuáles son sus necesidades de transporte, y luego, que diga si quiere aportar capital para conseguir coches. Para activar el servicio en un barrio necesitamos demanda, gente que diga que va a ser usuario, gente que diga que va a aportar capital o que haya gente que haga las dos cosas en forma de cuotas mensuales. Pero siempre haciéndose socio.

GBMB. A nivel estatal, ¿qué ciudades crees que podrían soportar este tipo de modelo? ¿Hacia dónde os podríais expandir?

SM. Lo vemos muy claro en barrios de grandes ciudades, tipo Barcelona. En ciudades intermedias, quizás en algunos barrios. A nivel pueblos, vemos que lo mejor sería comprar un coche con el ayuntamiento. Una especie de flota que use el ayuntamiento por la mañana, y por la tarde quede libre para los vecinos.

GBMB. Con ciudades grandes hablas, por ejemplo, de Madrid.

SM. Pues no del todo. Te explico. No tiene mucho sentido que nosotros hagamos Sommobilitat en Madrid, en parte porque mola que sea gente del territorio quien lo monte. Nadie mejor que ellos conoce las necesidades de su ciudad. Eso sí, una vez lo monten, podemos compartir el máximo de cosas trabajando en red.

GBMB. ¿Y fuera de España? ¿Cómo está la cosa? ¿Tenéis alguna referencia?

SM. Los pioneros son Mobility. Son unos suizos que llevan mucho recorrido (20 años). Nosotros estamos con los belgas de Partago, con los que hemos compartido la aplicación, tratando de hacer una red europea de car sharing. Una persona socia en Bélgica, por ejemplo, podría ser socia en España sin ningún problema. Primero compartiríamos la plataforma, y luego los usuarios. Te diría que no tenemos ningún modelo real de esta forma de cooperativa. Te diría que estamos creando un modelo híbrido entre flota propia y p2p único. O por lo menos, no conocemos ninguno así. A nivel más internacional estaría Modo (Canadá), que tiene flota de coches eléctricos para car sharing y también llevan 20 años. No creas que hay tanto dentro de Europa. En Francia, Alemania, etc, hay cooperativas tan pequeñas que no tienen ni página web. Son gente que se apaña con un Excel o un grupo de Whatsapp, pero no se trata, ni por asomo, de cooperativismo escalable.

GBMB. Compárame entonces, el estatus de España con respecto a otros países. Siempre andamos con el complejo de inferioridad, pero me dices que en tu campo, en Europa, la cosa no está tan cultivada. ¿Qué lugar ocupa España en el mundo con respecto este valor social?

SM. Yo siento que Barcelona juega en primera división. Las instituciones tienen una deriva social. Nosotros, de hecho, si funcionamos bien, a nivel europeo seríamos de las primeras cooperativas con esta visión de startup cooperativa. Si funcionamos, seremos pioneros. Hay muchos factores por los que Barcelona puede ser referente. Estamos haciendo las cosas bien.

GBMB. ¿Qué factores?

SM. Es una ciudad abierta, con mucho talento. Mucho talento que viene de fuera y se está juntando. En Cataluña, tal vez hay dos velocidades. Cuando cuentas esto de Sommobilitat en  Barcelona ves muchas ganas, mucho entusiasmo, y cuando se lo cuentas a alguien de fuera, de un pueblo, la gente no lo ve. La gente está enganchada al coche. Eso de un coche compartido y eléctrico, no lo acaba de ver. Algunos me dicen que si esto del car sharing funciona, igual cuando su coche se estropee ya no se compran otro y usan nuestro entorno. Y esto me alegra, porque significa que tal vez sea lento, pero el cambio será posible.

GBMB. Y para acabar: Sommobilitat en el futuro. ¿Dónde estaréis? ¿A dónde habréis llegado?

SM. Nuestro sueño sería llegar a todas las ciudades de Cataluña, en más de un barrio, en más de un coche, y llegar a unos cuantos pueblos. Y si hablamos de sueño, en 5 años podríamos tener una flota de entre 200 y 300 coches, además de motos y bicicletas. Sólo en Barcelona, si metemos 2 coches en cada barrio, llegamos a doscientos y pico coches. Así que no es tan descabellado. La clave será saber hasta qué punto la gente va a poder renunciar a una parte de su confort. Pero sobre todo, queremos ser un movimiento que ponga conciencia sobre lo importante que es reducir el impacto de nuestra movilidad.

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