PARCHEA TU VERANO

Voy a activar el modo hipster para introduciros el post de hoy, que tal vez llegue con algo de retraso en la práctica, pero sin embargo muy a tiempo de cara al verano que nos espera. No os voy a dar consejos sobre cómo pagar poco en la factura de la luz pasando un veranito guapo porque, siendo realistas, eso es imposible. Os voy a dar una serie de parámetros, unos mandamientos que me ha soplado no Dios, sino la Tierra, para que vuestra lucha personal contra el calor no contribuya a que el año que viene tengamos todavía más calor.

Si eso es posible.

Así pues, me sumo a la petición que cada año hace WWF sobre las medidas que cada uno tomamos para parchear nuestro verano y hacerlo más fresquito: no seáis mamones, usad la cabeza.

Decía lo del modo hipster, porque voy a hablaros de una peli que se estrenó en Sundance. Protagonizada por Ewan McGregor y Eva Green, la cinta en cuestión se llama Perfect Sense. Está filmada con cuatro duros, pero creo que plantea una situación curiosa. Muy a grosso modo, la historia nos cuenta que la humanidad, por la razón que sea, empieza a perder uno a uno los sentidos.

El enfoque de la película no es el clásico de “vamos a descubrir la causa y luchar contra ella”. Más bien, nos enseña cómo la sociedad va adaptándose a los cambios que suponen el hecho de ir perdiendo uno u otro sentido. Uno de los personajes, por ejemplo, es un cocinero que tiene que reinventar su manera de hacer las cosas para poder seguir subsistiendo cuando se pierde el sentido del gusto.

Os cuento toda esta bobada porque todos estos paquetes de medidas que plagan la web y las redes sociales para ahorrar en la factura de cara al verano me recuerdan mucho a Perfect Sense. Quien haya visto la peli me entenderá mejor. Estamos ya en fase de poner parches a lo inevitable cuando el asfixiante calor del verano se nos viene encima, y el resto del año nos preguntamos si el cambio climático es cierto o no. Intentamos adaptarnos como sea año tras año, como si hubiéramos asumido que ya no hay vuelta atrás.

Que esto es lo que hay.

Así que lo dicho, hoy voy a hablaros de cómo combatir el calor encontrando un equilibrio entre vuestro confort y el del planeta. No se trata ni de mandaros a una cueva a vivir, ni de que tengáis que usar abrigo por vuestro empeño en evitar el calor. Se trata de hacer pasar la temporada haciendo bien las cosas.

EL AIRE ACONDICIONADO

Este chisme es un ejemplo claro de lo que digo. Cada vez más familias se plantean hacer el esfuerzo económico que supone instalar uno (o varios). Cuando era un crío, pocas casas tenían aire acondicionado montado. Hoy en día, cada vez hay más instalaciones. Recordando que se trata del electrodoméstico que más CO2 emite a la atmósfera (hay otros, como la secadora, que emiten más pero que no están en funcionamiento durante tanto tiempo), Houston, we have a prob.

Lo primero que tienes que tener en cuenta es que, para estar fresquito, el aparato más eficiente es el ventilador de techo. Fácil de instalar, de largo rendimiento y de bajo consumo. Un ventilador de techo muy bestia consumirá hasta 120W (pero los hay de 15W). Un aire acondicionado discreto consume en torno a los 700W. Si estás pensando en instalar un aire acondicionado, mejor prueba con un ventilador de techo bien grande.

Eso sí, recuerda que los ventiladores refrescan a las personas, no las habitaciones. De nada sirve poner el ventilador en la habitación cuando no hay nadie, porque no se va a poner más fresquita.

Si ya la has mangado y has puesto el aire acondicionado, seguro que vives como un rey. Si es así, el consejo canónico es no bajar de los 25º cuando hay alguien en casa, y no bajarlo de 28ºC cuando la casa está vacía. Eso ayuda a que el aparato no se sobreesfuerce y consuma más energía. En cualquier caso, recuerda que tu casa no es una cámara de custodia de embriones de velociraptor: no hace falta congelarse.

Y si lo tienes instalado vía termostato, no hagas trampitas. No pongas la televisión al lado, o cualquier otro aparato que irradie calor, porque saltará el aire. Usa la cabeza más que para llevar esas gafas de sol tan molonas.

LA GESTIÓN DEL AGUA

Los expertos siempre han recomendado beber 2 litros de agua al día. Ciertas voces científicas ya están diciendo que esta cifra está tomada a la tremenda. Por aquello de curarse en salud, tiramos por lo alto. Lo mejor es que uno beba según tenga sed, que para algo existe tal mecanismo. Eso sí, hay que hacerle caso y no dejar el trago para luego.

Una persona que está sentada todo el día en la oficina necesita menos agua que una persona que está cruzando una selva tropical a pie. Una persona que sale a correr o a hacer deporte al caer el sol, también necesita menos agua para beber. También necesita menos agua para bajar su temperatura corporal en la ducha. Y de paso, será menos vulnerable a los golpes de calor, aunque eso le importe muy poco al planeta. Ya sé que molas un montón con tu botellita de agua para decirle al mundo: hola, soy un hidratado de la life. Pásate por aquí, que te explico mejor por qué no molas tanto.

Si sufres de pies cansados por la actividad diaria, lo mejor es poner una botella de agua (del grifo) en el frigorífico destinada a echarte agua fría sobre las piernas, muy despacio. Es doloroso al principio, pero también muy efectivo y evita que gastes más de 1 litro y medio de agua tratando de refrescar la zona.

Cambia de una vez ese grifo que gotea. 1 gota por segundo equivale a más de 600 litros de agua al año. Usa pulverizadores para la ducha para que puedas ducharte varias veces al día sin desperdiciar tanta agua.

Si tienes piscina, privada o comunitaria, tenéis que taparla por la noche. Al pasar al sol todo el día, el agua se calentará. Cuando la temperatura caiga por la noche, lo que hará ese agua caliente es, simplemente, evaporarse, de modo que tendréis que echar más agua. En el caso de que esté climatizada (no es que haya gente tan perturbada como para calentar una piscina en verano, sino que a veces ciertos negocios como balnearios o spas necesitan una piscina caliente), recuerda que 3 grados menos suponen casi un 20% de ahorro energético.

DENTRO DE CASA 

No os voy a contar aquí los beneficios de tener una casa bien aislada, porque muchas veces uno tiene lo que tiene, y no puede meterse a hacer obras de revestimiento de paredes o de ventanas. Así que iré por otras vías.

Usa bombillas LED. Me parecería mentira que no las estés usando ya, pero por si acaso, lo recuerdo. Las bombillas LED apenas producen calor. Y aunque cada casa es un mundo, tenemos más horas de sol y es más fácil aprovechar su claridad para iluminarnos en casa. Así que apaga la luz.

Baja las persianas y los estores. Esto parece que contradice lo que acabo de decir, pero tampoco hablo de hacer de tu casa un dungeon. Simplemente, encuentra el equilibrio entre la oscuridad necesaria para ver lo suficiente y que la casa no se te caliente por la acción del sol. Costará mucho sacar ese calor de ahí. Vive un poco a oscuras estos meses, no pasa nada. Nuestra pupila es la caña y se adapta bien.

Si corre algo de airillo, abrir la ventana por la noche es una medida fundamental. Sin embargo, tiene el inconveniente de que suelen entrar bichos. Si la has liado durante el día y tu casa está más caliente que el exterior, acudirá el Decimotercer Regimiento de Mosquitos de Alabama a hacerte una visita. Rociar la habitación con insecticida puede molarle a la doctora Veneno, pero casi mejor poner una mosquitera, de esas que dejan pasar el aire y no los bichos, y encuentras a cuatro duros en las grandes superficies.

Y si tus colegas de fiesta veraniega son las cucarachas, recuerda que es mejor poner un veneno decente al principio de la temporada estival, que andar tirando de insecticidas para rastreros. Los que están basados en gel o las trampas funcionan mejor que esos botes de aerosol maldito.

Compra plantas. Maldita sea, ¿en qué momento perdimos la costumbre de meter plantas en casa? Unas palmas de areca bien altas junto a la ventana para filtrar el exceso de rayos UV, unos dientes de tigre para limpiar el aire nocturno y unos helechos para refrescar el ambiente son imprescindibles. Vamos, ¿qué os pasa? ¡Meted plantas ya!

Usa chanclas o camina descalzo en casa. Pese a que pueda pensarse que esto nos acerca a una tribu incivilizada de la Europa Neardenthal, esta simple operación nos hará estar más fresquitos. Cada uno hace lo que quiere en su casa, claro. Pero, ¿y en el curro? Mientras sea posible, no estaría de más que convencieras a tu jefe para que todo el mundo usara calzado ligero, o tú como jefe fomentes su uso. Los pies son un termómetro del cuerpo, y airearlos no es baladí. Para las mujeres siempre es más fácil, pero los hombres deben usar zapato cerrado, pantalones largos y a veces corbata. Hay que decir que ya en algunas oficinas se propone el uso de trajes de verano, con camisetas más frescas y sin corbata, para no tener que subir el aire acondicionado. Quizás te siente peor, pero al planeta le da igual que estés guapo.

En el paquete de medidas evidentes, también incluimos el uso de la secadora. Antes de que me lluevan tortas como panes, os diré que lo he visto. 40º en la calle, 14:00 de la tarde, y una señora poniendo la secadora. Centrémonos. Saca la ropa a la calle o ponla en un tendedero cerca de una ventana algo más abierta de lo normal durante 30 minutos, por lo que más quieras. Llamadme inquisidor, pero poner la secadora con altas temperaturas bien merece el brete.

Por último, vigila la alimentación. Ya sé que no apetece meterse un cocido, pero tampoco es raro montarse una barbacoa en el piso con los colegas para comer en la terracita, el balcón o la azotea. Poner el extractor a tope reduce el humo, pero al final, el calor se queda en casa y cuesta mucho sacarlo. Intenta cocinar lo menos posible, sobre todo si la cocina está mal ventilada. Y mal ventilada no es que no tenga una ventana, sino que puedas ser capaz de generar una corriente de aire que la atraviese, por débil que sea.

Y ya me despido. Hasta aquí la Guía Espartana Goodbye, Mr. Burns para pasar el verano. Sé que muchos consejos son más que evidentes, pero a veces, como diría Ockham, en lo fácil está la solución.

Tal vez así, con esta serie de medidas de bajo impacto, podamos conseguir que 2018 no llegue a los 2 mil grados Celsius.

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