3 febrero, 2017

ESTRATEGIA PARA REDUCIR EL CONSUMO ENERGÉTICO

Ojo, leeros bien el título del post. La palabra clave de hoy es “estrategia”. Nótese la diferencia con otras webs que ofrecen “trucos” o “consejos” para que tu factura se reduzca. Aquí no vas a encontrarte medidas como usar velas mientras ves la televisión, o aprender a manipular/ piratear tu contador de la luz. Esto es Goodbye, Mr. Burns, y hacemos las cosas bien. El artículo de hoy está pensado para que te lo tomes en serio e introduzcas en tu hogar o en tu trabajo una estrategia completa que reduzca de una vez por todas tu factura.

A veces me imagino a bordo de un carguero corelliano modificado, llevando de copiloto a una especie de perrito yorkshire antropomórfico y gigantesco, que habla en forma de mugidos lastimeros. Perseguido por cazas de El Imperio Galáctico, bajo peligrosos disparos de bláster, efectúo imposibles maniobras para esquivar los fogonazos lumínicos destinados a quebrar el casco de mi nave. Y cuando me disparan algún misil de protones con sensores térmicos, si quiero evitar el daño, sé debo soltar las contramedidas.

Ésta es la sensación que tiene cualquier persona que viva en España, sometida a los caprichos del mercado eléctrico y de según qué políticas. Ante el acoso de las constantes subidas, primero esquivamos como podemos y más tarde impulsamos algún cambio en nuestros hogares en forma de contramedidas, como cambiar todas las bombillas convencionales por LED. Pero se da el hecho de que no es suficiente.

Todavía es necesario algo más para que la persecución acabe. No vale, simplemente, con esperar a que la situación se normalice, a que lleguen y permitan las baterías Tesla o Mercedes a casa, o se cambien las reglas del juego energético en la UE y España. Según todos los indicios, esto puede durar años, si no lustros. Se necesita planificar bien la situación y reaccionar en consecuencia.

Lo primero que hay que hacer es empezar a pensar como un ahorrador de energía. Esto quiere decir, en primera instancia, empezar a ver que a nuestro alrededor hay un montón de cacharros que pueden ayudarnos a reducir el consumo.

Por ejemplo, si vas a comprarte un electrodoméstico, no pienses en lo chulo que está el panel de control, en qué personaje público sale anunciándolo, o en si una marca es más fiable que otra. Eso es secundario. Un ahorrador de energía comprará siempre una etiqueta A++, A+++ si es posible. Es más, incluso si no vas a comprarte un electrodoméstico porque no lo necesitas, si el que tienes no es un A++, deberías empezar a pensar en invertir en uno.

Y así con todo lo enchufable de casa.  ¿Cuánta batería consume? ¿Hay que ponerlo a cargar muchas veces? ¿Cómo de rápida es esa carga? ¿Existe algún modo de funcionamiento que reduzca el consumo?

Usa regletas con interruptor para desactivar por completo el tándem energético del salón: tele + consola + router + altavoces + etc. Utiliza enchufes con temporizador para que, una vez tus dispositivos estén cargados, no sigan consumiendo energía. No pongas el brillo de la pantalla de tu móvil, de la tablet o del portátil al máximo dentro de casa para evitar tener que recargarlo con más frecuencia. Lava en frío con la lavadora para ahorrar hasta un 60% de energía y mantén el filtro limpio (es sólo desenroscar una tapa, no hay que llamar al servicio técnico). Utiliza el programa antiarrugas de la secadora: consigue ahorrar un 25% de energía y facilita el planchado posterior.

De acuerdo. Esas son medidas que todos podemos ir haciendo ya. Pero no nos quedemos ahí. Como ya os dije, esto es Goodbye, Mr. Burns. Así que vamos a ir un poquito más lejos. Vamos a meter una auténtica revolución en casa, y probablemente un rediseño de tu zona de confort. Cómo nos gustan las palabras revolución y rediseño por aquí. . .

La domótica llegó hace ya bastantes años a nuestra vida, si bien es cierto que no podemos evitar ubicarla en el entorno de los más adinerados, o de aquellos que podían disponer de una megacasa. Uno piensa: vamos a ver, en mi pequeño cuchitril de 60m2, ¿para qué voy a meter domótica?

Y no estarás tan equivocado. Si quieres abrir la ventana, te levantas y la abres. Si quieres que esté segura, compras 20 pestillos. Si quieres encender la tele, con gestionar bien los tiempos y encenderla antes de sentarte en el sofá, tienes. Pero la domótica va un poco más allá de frikear con tu casa tecnológica, fardar con tus colegas y convertirte en un auténtico vago. Con sus mismos principios, sin transformar tu casa en el interior del Halcón Milenario, puedes conseguir ser energéticamente más eficiente.

Cada vez hay más productos en el mercado que sirven para monitorizar tu casa. Y no se trata de llamar a los técnicos, meterte en una obra de dos meses y picar toda la pared para instalar el cableado. Se trata de pequeños gadgets autoinstalables, manejados desde una app en tu móvil, que son capaces de mejorar el rendimiento y la eficiencia energética de tu casa de manera definitiva a precios realmente competitivos.

Un ejemplo de ello es la tecnología de Wattio, una empresa española que desarrolla un sistema de monitorización y control de tus hábitos de consumo energético. Aunque tienen un dispositivo que actúa de centralita para domotizar tu casa, al tratarse de un sistema al que se le pueden ir añadiendo todo tipo de gadgets para incrementar las prestaciones según tus necesidades, podemos prescindir de él. Lo que aquí nos interesa son sus pods, enchufes inteligentes que monitorizan el consumo en tiempo real.

Podrías, por ejemplo, diseñar tu casa por bloques de consumo. Por sectores. Piensa, por ejemplo, en el sector ocio (el tándem del salón del que hablamos antes). Uno de estos enchufes en la pared, un sistema de regletas y todos tus electrodomésticos dedicados al ocio enchufados en ellas. O el sector cocina, con el robot de cocina, el microondas, el frigo y la vitro conectadas. Sabiendo cómo y cuánto consume cada sector, sacando históricos de tus hábitos de consumo, es realmente fácil planificar tus movimientos para obtener un máximo rendimiento. Puedes, por ejemplo, apagar completamente un sector para evitar que consuma energía cuando no lo necesitas, impidiendo el famoso stand by. Aclaremos que esto del stand by no es sólo que se quede encendido el pilotito de la tele. Si dejo una tostadora enchufada a la red mientras no la uso, también gasta energía. De hecho, se calcula que esta forma de consumo oculto aumenta hasta un 10% nuestra factura. Así que no es desdeñable.

También habría que mencionar sus bats, dispositivos colocados en el cuadro eléctrico que permiten saber el consumo de todo tu hogar. Monitorización pura y dura.

Otro ejemplo es Nubings, otros españoles empeñados en mejorar la factura de la luz. ¿Casualidad? Su pequeño gadget funciona como un consultor personalizado de energía, capaz de medir el consumo y ayudarte a tomar decisiones relativas a tu factura. Por ejemplo, puedes saber exactamente qué tarifa necesitas según tus hábitos de consumo en diferentes franjas horarias, o si la potencia contratada es la adecuada para lo que consumes. Es muy habitual tener contratada mucha más potencia de la que se necesita. Esto quiere decir, que la energía contratada que no consumes se la regalas a la compañía eléctrica en forma de unos eurillos. Su tecnología, aplicada a una vivienda unifamiliar normal, es capaz de ahorrar entre 300 y 500 euros al año.

Un paso un pelín más allá en la gestión de la energía de tu casa es el sistema Elgato Eve Energy, sólo compatible por ahora con Apple y su Homekit. Aunque aún está en su fase inicial y le queda mucho camino que recorrer, este sistema no sólo monitoriza y apaga completamente los enchufes, sino que es capaz de crear patrones de actividad (escenas según el homekit), que encenderá o apagará los aparatos según las condiciones que quieras introducir.  Además, permite derivar la energía de los enchufes según tus necesidades. Si sólo estás viendo la televisión, puedes desactivar toda la energía de la cocina, dejando la justa para que el frigo funcione. Y si en los anuncios quieres calentarte una pizza al microondas, puedes enviar a su enchufe la energía que necesita durante los 5 minutos que dura el proceso. Es como programar tu casa entera.

Todo esto tal vez suene complicado, cansado. Tal vez suene a quimera que nunca vas a hacer. Pero la verdad es que con una inversión pequeña, mucho menos de lo que cuesta un teléfono móvil de gama media, puedes empezar a hacer una gestión inteligente de la energía de tu hogar.

Pero nene, el ahorrador de energía no sólo piensa en cacharros. También en compañías. Sé que sacarse de encima a una eléctrica grande es como orinar una piedra del riñón, pero merece la pena. Aunque el precio está intervenido y se paga más o menos lo mismo, hay un montón de compañías pequeñas capaces de ofrecerte un buen servicio, con el valor añadido de ser 100% renovables en origen y tener buena transparencia. Yo recomendaría Gesternova (es la que tengo contratada), por simple operatividad de empresa. Pepenergy, de la que ya hemos hablado en el blog, es otra de las que levantan mis simpatías, porque además ofrece energía a precio de coste +1 euro, y otro euro y poco para un seguro por si te quedas en paro y en posible situación de pobreza energética.

Así que ya sabes. Aléjate de giros imposibles en el espacio pilotando el Halcón Milenario. Aléjate de lanzar contramedidas o de encomendarte a la Fuerza. No hay trucos chamánicos y de picaruelo que te hagan ahorrar en tu factura, al menos dentro de lo legal.

Una buena planificación, una estrategia inteligente, puede con todo. Incluso con el robo que a día de hoy, como españoles, estamos sufriendo.

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