Reforestum, la soberbia sorpresa de 2017

Goodbye, Mr. Burns es a veces una tribuna desde la que quejarme por los problemas sociales del mundo, lo reconozco. La mayor parte de las veces, sin embargo, intento enseñaros que hay esperanza. Que nuestra especie es capaz de lo peor, pero también de lo mejor. Siempre hay una alternativa a todo el mal que hacemos, una forma de hacer bien las cosas. Ya lo dijo Yoda cuando Luke le preguntó si el Lado Oscuro era más fuerte: “No. Es más rápido, más fácil, más seductor”.

No es ilógico que utilicemos los recursos que nos da el planeta. No es malo que ganemos dinero con ello. No es descabellado mantener nuestro estilo de vida consumiendo electricidad, viajando en avión o teniendo un coche. Es un poco idiota hacer un downgrade de nuestra cultura. Queramos o no, aunque vivamos anhelando épocas pasadas, somos personas de nuestro tiempo. Y el tiempo siempre va hacia adelante.

Pero de la misma forma que consumimos alimentos de nuestra nevera, tenemos que meter alimentos en ella. De lo contrario, tarde o temprano nos quedaremos sin nada. Es muy fácil llenar una nevera: vamos al supermercado, compramos, y ya está. Pero cuando se trata de los recursos del planeta, la cosa no es tan fácil.

Os he dicho que suelo utilizar el blog para poner de manifiesto los problemas sociales a los que soy más sensible. De todos ellos, tengo que confesaros que los problemas medioambientales son mi debilidad. No sé si es autoengaño o confianza en nosotros mismos, pero siempre tengo la sensación de que los problemas relativos únicamente a nuestro organigrama social, a nuestras relaciones políticas, económicas e ideológicas, tienen solución. Es una especie de consciencia subyacente (que no subconsciente) que me hace pensar que donde haya una injusticia, tarde o temprano habrá un castigo, un aprendizaje y una consecuente mejora de las condiciones.

Cuando veo cómo vertidos tóxicos inundan nuestros océanos, cómo acabamos con una especie animal, cómo quemamos bosques y los talamos indiscriminadamente para crear artículos que no son de primera necesidad, pienso que jamás habrá solución. Pienso en ese árbol, en ese bosque y en todos los animales que viven con él, y en cómo asisten impotentes a las desgarradoras fauces de una sierra mecánica que no se detiene en un único tronco. Y a la devastación que viene después.

No puedo evitar que la rabia me inunde cuando veo los vestigios de un mueble de madera hecho pedazos en un contenedor de basura, camino al vertedero. Eso que fue un día un árbol, con sus ramas orgullosas saludando al viento.

Me pongo sensiblero, pero no puedo evitarlo. Nací en una tierra de abundantes y mágicos bosques, y solía perderme entre la solitaria grieta de un valle de eucaliptos para escuchar el sonido de sus hojas, para dejar que su olor penetrara en mí y para cobijarme, en su sombra, de un sol sin piedad. Pasaba así muchas tardes, más a menudo incluso de lo que un niño puede apreciar, leyendo, dibujando o simplemente aventurándome en direcciones desconocidas.

Cuando leo datos o veo imágenes de la deforestación a la que estamos sometiendo al planeta, cuando siento cómo un árbol cae, es como si un pedazo de mi memoria lo hiciera con él.

Es por eso que cuando encontré un proyecto como Reforestum, no tardó en llamar mi atención. Un proyecto español, bien hecho, bien trabajado, valiente; hecho con gusto y excelencia, y capaz de mirar al mundo entero a los ojos, para llevar a cabo prácticas de reforestación.

Lo han lanzado en una magnífica campaña de kickstarter en la que comparan los pledges con héroes de la Antigüedad, para que te conviertas en un héroe moderno. El concepto creativo, la forma comunicativa, es simplemente genial.

Reforestum va a plantar un primer bosque en España, al que han llamado Génesis. Tu contribución en la campaña de kickstarter equivaldrá a una superficie de la que serás propietario. En función a la superficie que tengas en propiedad, podrás calcular las toneladas de CO2 que tus árboles podrán capturar.

¿Para qué quieres capturar el CO2? Supongo que sabes que ésa es una de las funciones de los árboles, ¿verdad? Capturar el CO2 de la atmósfera para que tú, yo y tu prima Juanita podamos respirar. Con menos árboles, más CO2 liberado y menos aire respirable para los tres. Conclusión, así que tendremos que prescindir de tu prima Juanita. Por ahora.

Así que la cosa es muy sencilla. La idea fundamental es crear ciudadanos Carbon Neutral. Por medio de una aplicación, podrás saber cuál es tu huella de carbono. En otras palabras, cuánto CO2 emite a la atmósfera tu estilo de vida y tus hábitos de consumo. Tu coche, la electricidad que gastas, los viajes que haces, lo que comes, y un millón de cosas más, emiten directa o indirectamente contaminación al planeta. Si calculas cuánto contaminas, será más fácil saber qué superficie de árboles necesitas para que tu contaminación sea, como mínimo, cero.

Centraos en lo increíble que es la idea. Una porción de bosque te representará a ti, será parte de ti, y de la vida que estás teniendo en este momento. No creo que haya nada más bonito, nada más útil para el planeta, ni nada más interesante que hacer con tu dinero en los próximos 5 días, tiempo que le queda a la campaña.

Y cuando Génesis empiece a ser plantado, a partir de abril de 2017 (según se estima), podrás gestionar tu porción de bosque desde una app, incrementar tu contribución o plantar más árboles. Tú pones el límite.

Señores, así se planta un árbol. Esto no es una ONG. No buscan subvenciones, no mendigan dinero de nadie ni intentan dar pena:

Intentan que tu paso por este mundo merezca la pena.

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