Vivir en Abu Dhabi 2

Para mí es muy importante seguir adelante con esta miniserie offtopic que cuenta mi paso por los Emiratos Árabes. Como os contaba en la primera parte, vivir aquí resulta un considerable cambio de chip, y como cualquiera que haya viajado por su cuenta sabe, esos cambios de chip necesitan que abras un nuevo slot en la mente. Pese a quien pese, esto es muy recomendable.

Si bien en la primera parte os ponía en situación sobre Abu Dhabi, dónde está y cómo se las gasta dentro del entorno de los EAU y del mundo, a partir de ahora voy a contaros experiencias más a pie de calle, más mundanas, más cotidianas. Como siempre, no está de más incluir una pequeña frase a modo de anotación para que no salten las alarmas: ni soy un historiador especialista en antropología, ni he contrastado lo que he visto con lo que dicen los libros, si es que algo dicen. Voy a contaros todo desde mi punto de vista porque, sinceramente, a día de hoy todavía me cuesta ponerme en el tuyo o en el del vecino del tercero. Es el que tengo.

Una de las preguntas básicas que todo el mundo me hace cuando hablo por Skype (único medio de videoconferencia permitido), es si las cosas cuestan más caras aquí. Entiendo primero que hablan de la lista de la compra, vaya. La verdad es que no soy un  price hunter que mira y calcula cada centimillo y compra en cinco sitios diferentes para ahorrarse 2 euros, así que no estoy al tanto del precio exacto de las cosas. Pero mi impresión a primera vista es que los precios son muy similares a los de España, e incluso más baratos en la mayoría de los productos. Todo lo que sea artículos que puedes comprar en un supermercado, parece más barato aquí.

La cosa cambia cuando empezamos a hablar de otro tipo de gastos. El alquiler de una vivienda con 3 habitaciones en un  residencial ronda los 36.000€ al año; los servicios especializados, como la factura del teléfono o internet te sale un ojo de la cara. Para que os hagáis una idea, ser socio de un gimnasio me cuesta 200€ al mes.

El uso de aparatos electrónicos también debe estar considerado como artículo de lujo, porque aquí también encontramos precios más elevados de lo habitual en occidente. Por ejemplo, un la nueva Nes Mini, puede costar en torno a los 80-100 €. Con esto os hacéis una idea, ¿verdad?

Y vamos con la primera nota chocante: ¿Crees que un coche es un artículo de lujo o de primera necesidad? La verdad es que uno no sabe muy bien qué decir sin empantanarse, sin conocer el trasfondo de cada persona, pero de lo que estoy seguro es de que aquí podría ser considerado lo segundo. Los coches son baratos, muy baratos. Incluidos los coches de lujo. No es nada extraño ir por la autopista y cruzarte con tres o cuatro Lamborghini adelantando a otra tanda de Ferrari, seguido por una estela de Corvettes. Adelantando, todo hay que decirlo, por la derecha, por la izquierda y por donde pueden. Sí, queridos míos, he creído ver a un Vin Diesel cincuentón adelantarme a más de 200km/h metido en un deportivo, con una princesa de barrio mascando chicle sentada de copiloto. Yo, que apenas superaba los 100km/h, les debí parecer subnormal. Fast And Furious VS pequeño insecto español. Sabed, a todas éstas, que el límite de facto está en 140km/h, aunque los manuales dicen que no pueden superarse los 120km/h. Esto se debe a que los radares se activan cuando superas la primera cifra.

Este método de control no resulta demasiado efectivo. Aunque hay radares cada pocos kilómetros (según la app de navegación, hay 63 radares entre Abu Dhabi y Dubai), la gente pasa tres kilos de soltar el acelerador. Efectos secundarios de tener semejantes cochazos, imagino. Otro terrible efecto secundario es el elevado número de atropellos, todo hay decirlo. El 25% de las víctimas de tráfico son peatones. El nivel de multas se acumula de tal manera, que se dice que hay gente que vende sus coches gratis si tú te encargas de pagarlas. Sacad vosotros vuestras conclusiones.

Y sí, ya os habréis imaginado que el mercado de compra-venta de coches de lujo de segunda mano es inmenso. La gente cambia de coche como de camiseta. ¿Te apetece probar un Bugatti mañana? ¿Me venderías entonces tu Lamborghini? ¿Y qué tal un McLaren? ¿Y un TIE Fighter para petarlo el finde?

Con todo, los 4×4, los Mustang, Dodge y los Porsche son los más usuales. Los de la clase trabajadora, un coche europeo – japonés básico. Un Renault de los nuestros, vaya. Pero aquí lo que mola, seamos sinceros, es tener una matrícula guapa. Al final, tener un cochazo es hasta mainstream. Lo que te da level es pagar una cantidad desorbitada por una matrícula personalizada. Pagas los permisos para llevarla, no es que los números sean de diamantes, y le pones tu nombre, el de tu gato Jonesy o la fecha de nacimiento de tu suegra de Albacete. Lo que te dé la gana. Pero es lo que mola. De hecho, llevar una matrícula con números y letras aleatorias es “de pobres”.

Con todo esto ya os queda claro que la cultura del coche está más que arraigada aquí. No sólo porque la gasolina es insultantemente barata para un europeo (0,25€ el litro), sino porque el transporte público es muy deficiente. Con sus anchas autopistas de 4 ó 5 carriles, todo está pensado para que lleves el coche. Y eso que las paradas de autobús de las líneas que “podrían subir” a algún pasajero de buen nivel económico son cerradas y tienen aire acondicionado. Pero no es el medio usual de la gente acomodada. El coche es la base de la actividad en Abu Dhabi.

Si todo lo que te he contado te parece un poco raro o incluso no te guste, puede que lo que voy a decir ahora incline un poco la balanza y lo compense. Aunque a la manera del desierto, podría decirse: tal vez un poco drástica. La tolerancia a las personas que conducen con una tasa de alcohol superior a 0,0 es nula. El alcohol no es algo que puedas comprar alegremente, sólo en unas pocas tiendas especializadas (un pequeño oligopolio), y sólo puedes tenerlo en casa, por ley, tras haber obtenido un permiso especial (aunque nosotros no teníamos ninguno). El simple hecho de ir contentillo por la calle está muy mal visto. Así que imagínate lo que pasa si te pillan conduciendo borracho. Flipas. Y si ya resulta que tienes un accidente y hay algún herido, vas a la cárcel directo aunque tú no tengas (o creas no tener) la culpa y se aclare todo en un juicio.

Ya termino para no seguiros dando la chapa. He querido dedicar este capítulo al transporte, porque me parece que es un sistema con unos puntos muy llamativos. Ya os adelanto que en el siguiente voy a hablaros de puntos que tienen que ver más con la cultura. Es un tema que, hasta ahora, he ido eludiendo, pero que todo el mundo me pregunta de primeras: ¿los musulmanes son tan machistas como dicen? ¿Son tan fundamentalistas en sus costumbres religiosas? ¿Qué pasa con la comunidad homosexual?

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